El lápiz que se planta: escribe el futuro

La capacidad de la gente para reinventar objetos cotidianos con funcionalidades ecológicas o pro medio ambiente no deja de sorprendernos. En los últimos años han aparecido diversas marcas de lápices que se pueden plantar cuando ya son tan pequeños que no nos sirven para escribir.

Su funcionamiento es muy sencillo, los lápices de madera cuentan con una o varias semillas en uno de sus extremos, ya sea dentro o visibles en la punta. Cuando el lápiz es demasiado corto para utilizarlo para la escritura se puede utilizar como un germinador de semillas. Solo tienes que enterrarlo en una maceta o en el jardín y dejar que la naturaleza haga su efecto. Existen multitud de lápices con semilla y por tanto el abanico de hierbas, plantas y flores que puedes plantar de esta forma es casi infinito: caléndula, cilantro, tomate cherry, eneldo, berenjena, jalapeño, menta, perejil, rábano, romero, salvia, tomillo o tomate entre otras.

El uso más demandado de este tipo de lápices es en las oficinas y casas dónde el lápiz tiene una vida útil más o menos larga pero se acaba gastando. Una vez es demasiado pequeño lo podemos plantar en cualquier maceta ya que se disuelve en tierra húmeda. Regándolo regularmente y recibiendo la suficiente luz del sol brotarán unas plantitas en apenas dos o tres semanas. Así, no solo evitarás generar más residuos sólidos sino que también estarás creando vida y mejorando las condiciones del ambiente.

Ya están llegando al mercado también lápices de maquillaje (ojo, labio, ceja) con este mismo mecanismo e, incluso, bolígrafos ecológicos.