Conoce las claves del etiquetado de los alimentos: “analiza, compara y decide” sobre los productos de tu cesta de la compra

Los productos alimentarios tienen su propia tarjeta de presentación que los distingue y ofrece al consumidor la información necesaria para decidir incluirlos o no en su cesta de la compra. Esta información está reflejada en lo que conocemos como su etiqueta, la cual no debe inducir a error o confusión al consumidor. Aunque la aplicación del Reglamento 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor permite que las etiquetas sean más fáciles de entender; está en nuestras manos el dominar el “idioma” del etiquetado, conociendo e interpretando toda su información.

Comenzaremos con la lista de ingredientes, incluirá todos los ingredientes del alimento en orden decreciente en función de la cantidad que incluya el producto. En esta lista es posible que aparezca un código E seguida de un número.

Los número E son códigos asignados a los aditivos alimentarios; el consumidor debe tener presente que el hecho de que un aditivo tenga un número E asignado da garantías de que ha pasado controles de seguridad y que ha sido aprobado para su uso en la Unión Europea. Por su origen los aditivos alimentarios se clasifican en naturales y sintéticos, pero en función de su acción se clasifican en los siguientes grupos de aditivos alimentarios:

  • La Serie del 100 del número E corresponde a colorantes.
  • La Serie del 200 del número E corresponde a conservantes.
  • La Serie del 300 del número E corresponde a antioxidantes.
  • La Serie del 400 del número E corresponde a espesantes.
  • La Serie del 500 del número E corresponde a un regulador de acidez.
  • La Serie del 600 del número E corresponde a un potenciador.
  • La Serie del 900 del número E corresponde a edulcorantes.

La legislación europea establece que cualquier aditivo de uso alimentario debe ser autorizado antes de que pueda ser utilizado en los alimentos; esta autorización la realiza la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés). De conformidad con la nueva legislación, en diciembre de 2020, la EFSA volverá a evaluar los aditivos alimentarios que fueron autorizados antes del 20 de enero de 2009. En caso de detectar que alguno pueda causar un riesgo al consumidor, se suprimirá de la lista de aditivos o bien, se bajara su dosis de uso.

Si el producto contiene alérgenos deberán aparecer en la lista de ingredientes de una forma clara y diferenciados del resto de ingredientes, por ejemplo, con otro tipo de letra, en negrita, etc. Si no hay lista de ingredientes se incluirá la palabra «contiene…» seguida del nombre de la sustancia. Cuando el etiquetado hace mención a “trazas” significa que no se puede garantizar totalmente la ausencia de un alérgeno «puede contener trazas de…».

Así mismo debe contener la información nutricional; será obligatorio indicar el valor energético y la cantidad de grasas, grasas saturadas, hidratos de carbono, azúcar, proteínas y sal por 100 gramos de producto o 100 mililitros. Esta información podrá completarse con datos sobre el contenido en grasas monoinsaturadas y poliinsaturadas, polialcoholes, almidón, fibra alimentaria y cualquier vitamina o mineral.

El valor energético (calorías), suele estar al inicio de la información nutricional, que en la mayoría de los casos es el primero y por desgracia el único que se observa. Sin duda las calorías importan pero contar calorías tiene muchas limitaciones; es recomendable mirar más los nutrientes y menos las calorías, en vez de preguntarnos si ese producto/alimento engorda, deberíamos preguntarnos si nos alimenta.